Externalidades del consumidor sostenible

jueves 15 julio 2010 15:44
Written by Bernat Garrigos

En el análisis de producto que hacemos habitualmente para Actigreen intentamos medir qué retorno económico tiene el ahorro en electricidad o agua de una aparato determinado para encontrar argumentos comerciales de venta.
Así por ejemplo los eliminadores de standby se pueden justificar por que eliminan el consumo de diversos aparatos que normalmente estarían consumiendo electricidad 24 horas al día y que con el eliminador dejan de tener estos consumos ya que apagamos completamente estos aparatos.
Los consumos en reposo alrededor de nuestros aparatos electrónicos pueden ser inferiores a 5W para una televisión o entre 5 y 10 W para reproductores de DVD o videoconsolas, si los sumamos y multiplicamos por las horas que pasan a estar apagados podemos tener un ahorro de varios kWh anuales.
Si descontamos el tiempo que el aparato está realmente funcionando podemos asumir por ejemplo que nos ahorraríamos el consumo del reposo alrededor de 300 de los 365 días del año, es decir unas 7.200 horas por año. Si todos los aparatos desconectados sumaran 20 W de consumo tendríamos un ahorro de 144 kWh al cabo del año, que a un coste de 12 céntimos de euro por kWh hacen un ahorro anual final de 17,28 €.
Este es el ahorro económico y directo que podría obtener cualquier persona con una conciencia puramente econométrica y de ahorro en la factura.
Pero en términos de economía mundial también podríamos tener en cuenta otros costes ambientales, sanitarios y económicos que tiene la producción y consumo de la energía a nivel global y habría que sumarlos al valor antes calculado. Estos costes no los paga la compañía generadora de electricidad, sino que los soporta la población global y algunos colectivos de personas concretos. Estos costes se denominan externalidades y son costes reales que existen pero que no entran en los libros de contabilidad de las compañías. El valor de estas externalidades variará según si la electricidad ha sido producida a partir del petróleo, del gas natural, por una hidroeléctrica o por una turbina eólica. Estos costes son tremendamente difíciles de calcular, pero datos del proyecto Newext financiado por la comunidad europea y otros estudios indican que estos costes podrían doblar y triplicar el coste de la factura de la electricidad. Por lo tanto, nuestro aparato eliminador de standby produciría un ahorro económico de 17 € para su comprador y un ahorro de más de 30 € en costes a la comunidad global.
Lo mismo pasaría con el agua. Su consumo y su contaminación producen costes ambientales y sanitarios que no se contabilizan en nuestra factura del agua. En el caso del agua los cálculos de las externalidades son diferentes ya que el agua es un recurso renovable que se encuentra en estado natural en el ecosistema y por lo tanto hay costes de oportunidad. Esa agua que consumimos deja de estar disponible para otros usos y para el medio natural, y eso también tiene un coste.
Por suerte cada día sois más los consumidores que sin hacer los cálculos que yo os he expuesto intuís que ahorrar energía aporta unos beneficios que van más allá del ahorro en la factura y que son beneficios para la gente de nuestro entorno y beneficios para nuestra conciencia personal.

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